Hoy me he levantado con ganas de guerra, nunca tanta como el ¿señor? Tomás Santos que, como otros muchos, tira a matar con la total aquiescencia de los demócratas de pro, que apuestan por encarcelar, de momento sine die, a quienes trataron de conformar un partido político acorde con las líneas establecidas por la normativa y legalidad vigentes, normas que ellos mismos establecieron.
Spin-off de uno de los golpes de efecto de Garzón, que cuando metió mano en lo que no convenía al establishment, acabó defenestrado por molesto.
El mismo camino lleva el Tribunal Constitucional, creado -obviamente- por los constitucionalistas y ahora denostado por ejemplares políticos como Esperanza Aguirre por haber legalizado Sortu. Y es que en España hay estamentos que sólo son válidos en función de la labor que presten a los electos dirigentes patrios. Y si molestan, se quitan.
El tema es que hoy no iba a escribir de esto, sino del recorrido hacía la miseria al que nos lleva de la mano Rajoy, con seiscientos y pico asesores que le dicen a la oreja que haga como que no está y manda a De Guindos a hacer de loro. Por si hay que matar a alguien, metafóricamente hablando, que sea al mensajero. Y toda la maniobra, se me olvidaba, con el placet de sus contrarios, que a veces no hay manera de distinguirlos. Porque Almunia es socialista ¿no?.
Ayer nos llegó la buena nueva junto con la petición formal de rescate; el anuncio de que los IVAs reducidos desaparecerán para igualar al alza el gravamen a todos los artículos. Valor añadido del 18% para todo, salvo para excepciones, que tal y como va la cosa serán los Ferraris antes que las patatas.
Ése, recordemos, fue uno de los puntos fuertes del discurso de Rajoy mientras estuvo en la oposición, que nunca subiría los impuestos. Ahora ya ha conseguido que con las rebajas en los salarios mínimos, los contratos/despidos de broma y los aumentos en los impuestos directos e indirectos, las hordas de casimileuristas y los cinco millones de parados tengamos todas las papeletas para convertirnos en indigentes.
Pero si nos encontramos mal, la ministra Mato (aquí te pillo) nos manda al campo a buscar manzanilla y se nos pasa todo en un pispás. Y al que le duela el apéndice que busque un tutorial en Google y se lo saque en casa.
He hecho el cálculo y hay medicamentos que tengo que tomar regularmente que con el recetazo catalán me sale más a cuenta ir a comprar de pago que con prescripción del Institut Català de la Salut más su euro de Mas.
Menos gastos en educación (si se nos olvidara leer y sólo viéramos realities en la tele, mejor), menos gastos en sanidad (puro darwinismo cristiano pepero: supervivencia de los más ricos) y menos inscritos en el Inem.
Amén.
Post cierto , agradezco a los que me llaman demagoga que lo hagan y que, de paso me den argumentos para demostrar que, quizás, ellos lo son más.
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