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jueves, 23 de febrero de 2012

TRANSHUMANCIA

La transhumancia consiste en la labor pastoril, en ocasiones pastoral, de llevar las ovejas, siempre el mismo rebaño, de pasto en pasto, aprovechando en cada estación las zonas donde más alimento pueda encontrar el ganado ovino.

Don Patxi Zabaleta Zabaleta fue cofundador de Herri Batasuna, abogado, en la línea política de la coalición abertzale desde el nacimiento de la misma en 1978 hasta su disolución en 2001. Ese año, la formación abertzale se refundó con el nombre de Batasuna y tres de las corrientes internas se constituyeron en spin-off política, pacifista y pacificadora. Se trataba de Piztu, Arragoa y Aralar, que se unieron bajo el nombre de este último grupo. 

Recuerdo ese día como el día en que se abrió un claro en el firmamento, viendo la posibilidad de que las reivindicaciones abertzales tuvieran un cariz pacífico y político encauzado en las instituciones, que aunque sean lo que son y como son, no dejan de ser la única vía de luchar por la defensa de una idea. Con el discurso y el diálogo. Y Zabaleta si algo tiene es que es un orador que ya quisiera Fidel Castro haber podido recibir de él clases de retórica. Se abrió el cielo porque por fin había una opción abertzale contraria a las armas.

No fue esta la primera desbandada ocurrida en el seno del nacionalismo vasco en contra de movimientos violentos. De hecho, en 1973 tras la celebración de la VI Asamblea de ETA, la corriente de los polis-milis, se posicionó contraria a la lucha armada y en 1982 anunció su disolución definitiva y se constituyó en partido político, formándose Euskadiko Ezkerra de la mano de  Bandrés y Onaindia, entre otros. Otra cosa es que acabaran integrados en PSOE. Eso si que es un spin-off digno de análisis aparte. Otro día.
El caso es que ni con Euskadiko Ezkerra ni con Aralar se montó ningún debate en los estamentos gubernamentales madrileños, ni ningún tribunal debatió su legalidad, ni ninguna señora exasperante intentó estigmatizarlos. También hay que tener en cuenta que la señora exasperante era entonces de PSOE y Euskadiko Ezkerra en ello andaba. Y darse pedradas uno mismo es como intentar depilarse con cera: si el tirón te lo da otro, duele; si te la intentas arrancar tú, igual se te queda la mitad del pegote puesto porque te molesta el doble la autolesión.

Estábamos en que Aralar fue una puerta abierta al diálogo abertzale en las instituciones. Pues bien, en Navarra fue una interesante opción que en 2004 se integró en la coalición Nafarroa Bai, con intención de aglutinar el voto vasquista en la comunidad huyendo de tópicos de terrorismo, violencia y extremismo. De hecho, la coalición englobaba partidos de todo el espectro político. Si PNV no es de derechas, que baje Don Sabino y lo diga. 

El caso es que cuando parecía que el tema se encarrilaba, don Patxi fue artífice del "abandono" de la coalición de Eusko Alkartasuna y Batzarre por defectos de forma estatutarios. Mala jugada. Sobre todo porque Maiorga Ramírez de EA, consiguió a pesar de las maquinaciones políticas en los tribunales, que Bildu entrara en los cauces del engranaje institucional integrado en la coalición Amaiur.

El definitivo adiós a las armas de ETA (no pienso discutir sobre esto porque me aburre argumentarlo a diario) confirió a Amaiur la potestad de representación de la izquierda abertzale en las instituciones estatales, autonómicas y locales. Entonces, Zabaleta hizo un extraño viraje: parte de NaBai, como candidato que fue a la presidencia foral, cada vez intenta más desvincularse de la coalición navarra. En las generales aportó sus votos a Amaiur; lo que no se sabe es cuántos se fueron y cuántos se quedaron.

Es tiempo de unión y cohesión. Y de decantarse por la sensatez. El papel, importante, de Aralar como artífice de la representatividad de la izquierda abertzale en las instituciones ya ha cumplido su labor. El tema es que se decida: en Navarra, o se integra en Amaiur, como lo hizo Eusko Alkartasuna a través de Bildu, o se queda en el terreno de Geroa Bai. Pero esta bipolaridad Navarra/CAV-GeroaBai/Amaiur no tiene visos de concluir en nada productivo. Da la impresión de que ni los propios congregantes ven claro de qué va el partido. 

Basta ya de transhumancias; es tiempo de volver al redil con Amaiur. O de que se disuelva y sus miembros escojan cuál de las dos corrientes seguir. Ni tan sólo sus representantes electos en la CAV  ven claro si van con Amaiur o en qué posición se quedan. Porque una cosa era Aralar en el panorama de 2001 y otro es el mapa político de 2012.

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