Mañana es viernes.
Viernes de Dolores. Y de Soraya, de Montoro, de Bankia reloaded.
Viernes 13 no, pero ya no nos dejan ni arroparnos en las supersticiones anglosajonas -lo que venía a ser un martes y 13 de toda la vida, cosas de la globalización- para echarle la culpa de la que nos está cayendo al posicionamiento de los astros.
Viernes estrellado. Espachurrado. Exprimido. Extrusionado. Estropeado.
Viernes en que la culpa de lo que hacen los gobernantes siempre es heredada de otros que a su vez nos contaron el mismo cuento espiral.
Viernes, antes esperado -que llega el finde- y ahora temido -que llega el fin de...-.
Viernes de tijeretazos.
Viernes de quito de aquí para ponerlo allí, o mejor, quito de aquí, me lo quedo yo y sálvese quien pueda. El pobre al hoyo y el rico al chollo.
Viernes sólo apto para acaudalados con chanchullos y renombre que allá por donde pasan dejan rastros de desfalcos, cohechos, sobornos, extorsiones y ausencia de ética o vergüenza.
Viernes marianista. A Dios los que es de Dios -obispos más radicales que el Ayatolah- y al César Mariano lo que es de todos los que no son de su corralillo.
Viernes en que si Robin Hood levantara la cabeza correría a volver a no existir, porque le ha salido el calco a la inversa.
Viernes reconvertido en lunes al sol, nublado y con chaparrones ocasionales.
Viernes que tuvo su #FollowFriday, convertido en #FuckingFriday, #FatalFriday para pudorosos.
Viernes en que señoras de color marrón con sus modelitos de marca nos anuncian sonrientes -para mas Inri- de qué nos van a privar a los "normales" para poder nacionalizar su banco o emprender cruzadas, de parte de empresas privadas, contra países que se quedan con lo que es suyo.
Viernes de abstinencia, que después de las noticias del mediodía ya hemos sufrido bastante sexo duro del malo. En gerundio y de verdadera violencia estructural, contra natura y contra todo lo excusable.
Viernes en que nos venden la moto de que lo hacen por nuestro bien, mientras sacan brillo a sus Ferraris.
Viernes. Niño, calla o llegará el viernes y verás.
Post-post: Me quejo de la política que llevan a cabo quienes nos han destrozado los viernes y, por extensión, el resto de la semana, porque puedo. Porque en las elecciones generales NO voté a quienes critico. Voté a otros que, como nunca han tocado una silla oficial, igual podrían resultar tan malos. Bueno, tanto requiere un entreno previo. Me quejo y me quejaré, porque no hay derecho.
